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Marta Domínguez ya se codea con la élite La atleta se clasifica, junto con Zulema Fuentes-Pila, para la final de obstáculos, mientras Reyes Estévez cae eliminado en 1.500 Marta Domínguez sólo ha hecho tres carreras en los 3.000 metros obstáculos, aunque como si lo hubiese hecho toda la vida: "Tengo recuerdos de la infancia saltando por una chopera, perseguida por los vecinos". En la primera hizo la mínima olímpica, en la segunda destrozó el récord de España por casi diez segundos y en la tercera ha entrado en la elite mundial. Una vez más, habrá que contar con ella para la lucha por las medallas. En la semifinal quedó segunda por detrás de la keniata Jepkorir, toda una experta, con una marca, 9:22.11, que de forzar un poco más podía haber sido hasta récord de España (9:21.76). Pero como veterana que es lo vio claro: "No conviene forzar mucho. Todo ahorro de fuerzas será bueno para la final". Allí, a la que más teme es a la rusa Samitova, la más fuerte de todas, además de la keniana. "Lo veo con mucha preocupación porque veo a la gente muy fina. Yo también lo estoy, pero hay que esperar que alguna de ellas caiga. El objetivo es que las piernas funcionen, que han funcionado, que llegue bien, que he llegado, y que las fuerzas aguanten para estar ahí". Su carácter competitivo pondrá el resto. La final será el domingo y en ella estará Zulema Fuentes-Pila, atleta del València Terra i Mar, quien llegó exhausta al tener que remontar (9:29.40) tras haber participado en una caída masiva en la ría. Su compañera Rosa Morató (9:45.33) se quedó en el camino. Pese a que su estilo no es todo lo ortodoxo que se podría pedir en una prueba como ésta, la palentina se mostró satisfecha de sus progresos en el paso de la ría, sobre todo. Demasiada preocupación porque a la de la técnica debe unir el control de sus rivales. Casado e Higuero, adelante Cara y cruz en el debut de los españoles en los 1.500 metros. Mientras Higuero y Casado cumplieron su papel de estar en la semifinal con creces, Reyes Estévez no sólo no pasó ronda sino que ni siquiera entró en la carrera. Unas décimas de fiebre por culpa de los aires acondicionados fue la explicación que dio el veterano atleta, que piensa seguir hasta el Campeonato de Europa de Barcelona 2010.
Siempre a remolque y pese a que el ritmo de la carrera no fue excesivamente alto (1:57 en los 800), el catalán se quedó definitivamente descolgado en cuanto el francés Baala lanzó el ataque definitivo, siendo octavo con un crono pobre de 3:39.62. La otra cara de la moneda la protagonizaron Higuero y Casado, clasificados por puestos y dando la sensación de control, aunque el ritmo que exigirán las semifinales será muy diferente, algo que no entendió de la misma forma Rashid Ramzi, quien entró al esprint en su serie e hizo una marca de 3:32.89. "Esta exhibición se paga si se es una persona normal, pero ya le vimos ganar seis carreras consecutivas en el Mundial de Helsinki", admitió Casado. Higuero corrió la serie más lenta. Siempre fue en el grupo de cabeza, aunque sin tomar ninguna responsabilidad. Acabó tercero (3:41.70) y "con un cartuchito guardado por si hacía falta un cambio de ritmo más a última hora", dijo. Superó al gran favorito, Lagat, aunque éste también economizó todas las fuerzas que pudo. Lo de Casado fue otra película distinta. Salió el grupo disparado y, aunque reconoció después que "me pilló un poco adormilado", reaccionó bien y tomó pronto el mando de la carrera. Al toque de campana se puso en primera posición, una argucia técnica importante porque con su potente envergadura, superior a la de la mayoría de los mediofondistas, es muy complicado pasarle. Al final acabó segundo (3:36.42) y con unas muy buenas sensaciones para el futuro. "Estoy bien, pero los demás han demostrado que también lo están". Textos tomados del diario de Valencia
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