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Una media diaria de 150 rumanos residentes en Castellón vuelan a su país este verano Las plazas para viajar en agosto están a punto de agotarse y sólo quedan 25 para la última semana Dos personas reservan billetes en la oficina de Blue Air en la Ronda Mijares. Los ciudadanos rumanos residentes en Castellón han copado los transportes a su país para irse de vacaciones este verano. Según los datos facilitados por la compañía aérea Blue Air, una media diaria de 150 rumanos que viven en la provincia han decidido viajar en avión a su país, a las que habría que sumar las que optan por otras líneas u otros medios de transporte. Desde la delegación que tiene esta firma en Castellón, afirmaron que "ya no quedan plazas hasta el día 23 de agosto. Y, desde esa fecha hasta final de mes, apenas quedan 25". Blue Air oferta vuelos a Bucarest, Sibiu y Arad desde los aeropuertos de Manises, Barcelona, Madrid y Málaga, con un viaje al día desde cada uno de ellos. Cada avión tiene capacidad para 170 personas. "La mayoría de la gente que viene a esta oficina pide billetes de ida y vuelta desde Valencia, ya que es la terminal más cercana", apuntaron. De hecho, "las plazas más próximas que quedan todavía para viajar a Rumanía durante este mes están en Barcelona, que es la segunda opción más demandada. Algunos piden salir desde Madrid y casi nadie desde Málaga", explicaron desde la oficina de la compañía en Castellón. A pesar de la crisis económica, muy pocos viajan sólo con un billete de ida con el fin de quedarse de manera definitiva. La intención suele ser aprovechar los días de descanso para volver a ver a los parientes y las amistades que permanecen en el país. Sobre todo, muchos de los que viajan son "estudiantes que ahora no tienen clase y pasan el verano en su tierra de origen", subrayan. "Mando a mis hijos a Rumanía para pasar el verano en casa de sus abuelos incluso antes de que vayamos mi marido y yo. Así no rompen sus lazos con su país y su lengua", declaró Nicoleta, una clienta de la compañía. Otro de los lugares donde han notado que la gente está viajando por vacaciones es la parroquia ortodoxa de San Nicolás en Castellón. De las más de 300 personas que habitualmente acuden a los oficios, ahora en verano "se han reducido a más de la mitad", según informó el párroco Lucian Niculet. "Muchos sólo han ido de vacaciones, pero algunos no regresarán porque aquí se han quedado sin trabajo", explicó el sacerdote. Pese a esta afirmación, el número de ciudadanos rumanos en la provincia se sitúa por encima de los 50.000, casi un 50% de la población extranjera residente en Castellón. "Es normal que no quieran quedarse a trabajar allí porque los sueldos son muy inferiores", manifestó el presidente de la Asociación Rumana de Castellón, Daniel Ionita. "Ahora, en Rumanía hay más trabajo que en España pero menos dinero", subrayó. "Muchas empresas de Europa occidental quieren invertir allí en busca de mano de obra mucho más barata que ni siquiera es autóctona, para lograr más beneficios", agregó Ionita. En este sentido, explicó que "Rumanía se ha convertido en la puerta de entrada a la Unión de ciudadanos extracomunitarios que sí están dispuestos a trabajar por los sueldos que ofrecen allí. Pero para personas acostumbradas a cobrar alrededor de 1.000 euros, ahora no podrían cobrar 200 o 300". En sentido contrario se expresó el presidente de la Asociación de Empresarios Rumanos de Castellón (AERO), Ionel Scrofan. "Muchos se van de vacaciones, pero no hay que despreciar el número de los que van a Rumanía para quedarse definitivamente", indicó. Scrofan advirtió que "la crisis aquí no ha hecho más que empezar, mientras que en Rumanía hay trabajo. Y, aunque cobren menos, muchos terminarán optando por volver". En este sentido, el presidente de la asociación empresarial citó al sector de la construcción como el principal causante del retorno de sus compatriotas. "Conozco varios casos de personas que estaban trabajando de albañiles y se han quedado sin empleo que han vuelto a Rumanía a montar empresas del sector con las que se están ganando la vida", apuntó. No obstante, para Scrofan la cifra no es significativa todavía. "En este momento, no son muchos los que regresan definitivamente. Pero el número irá ascendiendo a medida que aquí sobre mano de obra y falte allí", expresó. Asimismo, vaticinó que "para las próximas vacaciones es muy probable que hayan menos billetes de vuelta porque más gente decida quedarse". Textos tomados del diario de Valencia
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